La mosca

La mosca

– R.Trenado 31/10/2021 –

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La mosca

Hoy ha sido un mal día.

Siento como que no debería ser lo que soy, no estoy a gusto con mi cuerpo ni con mi vida.

Se que no debería quejarme porque puedo volar y ¿ quién no querría poderlo hacer ?… En realidad es lo único que me motiva para seguir viva y no dejarme espachurrar por el parabrisas de cualquier coche de la autopista.

No soy feliz.

 

 

Siento que me ahogo al tener que comer caca para salir adelante y tener fuerzas para poder pulular por este mar de manotazos y de sinsabores en el que ando inmersa.

Comprendo que mis compañeras no entiendan lo que digo, porqué me quejo y porqué siempre, siempre… estoy tan triste.

El día me sorprende con una luz cegadora y desagradable. No tenéis ni idea de lo que supone ver tanta luz con ojos múltiples. Es aterrador.

 

 

 

Pero me asusta más la oscuridad, por eso suelo buscar un lugar apartado y lejos de mis predadores naturales para poder descansar y cerrar mis ojos… batir un poquito las alas para oír cómo vibran y dormir.

 

 

Soñar, es lo que más me gusta de mi miserable vida. Sueño con ser otra cosa. Quizá un saltamontes, o una luciérnaga o una lombriz de tierra… ellas sí que están tranquilas y a salvo, ahí, en sus cuevas húmedas y protectoras.

 

 

Hoy he abierto los ojos y me he descubierto más hambrienta de lo normal. Puedo comer casi de todo, pero lo que de verdad me alimenta son las heces de otros seres vivos… un ascazo de cuidado, os lo digo yo que además, tengo un olfato extraordinariamente potente.

 

 

Puedo oler la “comida” a kilómetros, así que cuando la tengo justo debajo… me repugna tanto que me obligo a hacer el esfuerzo de alimentarme para no morir de debilidad.

 

 

En fin, os contaba que hoy me he despertado con un hambre de elefante (no conozco ninguno porque no me acerco al zoo, pero los he visto de lejos y son inmensos… ), por lo que me he decidido y he puesto rumbo al olor de la comida más cercano.

 

 

He comido, muy a mi pesar y cuando pululaba sin rumbo dando tumbos, me he fijado en un insecto que no conocía aún, aunque había oído hablar de ellas a mis colegas… ¡ he visto una mariposa !

¡¡ Madre mía, qué cosa tan linda… !! Es exactamente lo que yo querría ser… elegante, bonita, querida, admirada y con una dieta rica en jugos dulces y exquisitos de las flores más subyugadoras de los parques y bosques… ¡ Una mariposa !

 

 

Me he descubierto comparándome, inevitablemente, con este ser mágico y etéreo. Gana la mariposa, sin duda.

Su cuerpo es estilizado, el mío rechoncho y peludo… sus hermosas alas llenas de colores no tienen nada que ver con las mías, finitas, transparentes y pequeñajas.

Hacen su función, no digo yo que no, pero no hay comparación.

 

 

¿ Os habéis fijado en cómo anda una mariposa que no está volando ?… ¡¡ No puede ser más elegante !!

Yo voy como a carreritas y saltos. Vosotros diríais que voy a trompicones y es tal cual.

A la gente, si, a los humanos, os encantan las mariposas, os parecen bellas y adorables y estáis en guerra con nosotras, las moscas.

Todo el mundo nos detesta e intenta eliminarnos por medios inconcebibles para mi: a manotazos o zapatillazos, con esprays mata bichos, con tiras pegajosas que nos huelen a comida rica y nos quedamos ahí, enganchadas hasta que morimos de hambre, con aparatos eléctricos que también nos atraen por la luz y nos achicharran en cuanto nos acercamos demasiado…

 

 

 

¡ Incluso hay un cachivache específicamente diseñado para eliminarnos: el matamoscas !

¡ Por favor ! esto parece una caza de brujas… nos tenéis acorraladas y atemorizadas todo el tiempo.

 

 

Comprendo que nos ponemos muy pesadas, pero es nuestra naturaleza, deberíais tener un poquito más de consideración y pensar en nosotras como en “otros seres vivos que también tienen su función en el Planeta” y a poder ser, dejarnos vivir…

 

 

Pero no.

Eso no ocurrirá jamás. Llevamos así desde el principio de los tiempos e incluso cuando no estabais en el mundo, los animales de entonces tampoco nos soportaban.

Por eso no me gusta mi vida. Quiero ser una mariposa.

Seguía hipnotizada observando cómo iba de flor en flor dejándose llevar como si no le costara ningún esfuerzo cuando he visto algo que me ha puesto en alerta roja…

¡¡ Un crío humano se acercaba a la mariposa con sumo cuidado para no ser descubierto !!

 

 

En menos que canta un gallo la ha atrapado con otro cachivache que parece estar diseñado para cazarlas… ¡ esto era inconcebible para mi, ¿ quién querría hacer daño a semejante maravilla de la naturaleza ? !

Le vi cogerla con cuidado y meterla en un tarro de cristal.

 

 

Ella aleteaba y chillaba aterrorizada, conseguí oír sus gritos incluso a pesar de que el cristal era bastante grueso… tenía que ayudarla a escapar, esto no era justo ni necesario… era una aberración.

Mi adorada mariposa estaba en peligro e intenté hacer lo que mejor se nos da a las moscas, molestar y molestar a costa de acercarme mucho al peligroso crío, tanto como para darle golpecitos en la cara con mi cuerpo… me hice daño, pero él sólo se zafaba de mí con manotazos torpes y seguía su camino como si nada.

 

 

Le seguí, por supuesto y vi cómo entraba en un edificio… subí en el ascensor con él y mi mariposa. No supo que estaba allí porque necesitaba que se relajara para intentar otro ataque en el momento justo, si con un poco de suerte soltaba el tarro, quizá se rompiera y ella pudiera escapar…

Esto en el mejor de los casos, esperaba que si lo conseguía, no saliera herida por los cristales. Era un riesgo, lo se, pero tenía que correrlo… tenía que salvarla.

Al salir del ascensor volví al ataque. Le golpeé sin pensármelo, con todas mis fuerzas, a toda velocidad incluso en la cara… no funcionó.

 

 

Aquel crío parecía de madera, es como si no le importara que le molestara.

Llamó a la puerta y su madre le cedió el paso, me coloqué estratégicamente en su mochila y por suerte no me descubrió.

Entró en su habitación, sacó a la mariposa del tarro, le clavó un alfiler largo y afilado en el centro de su cuerpo y la dejó así, ensartada en una especie de cuadro tétrico lleno de cadáveres de otras tantas mariposas que habían corrido su misma suerte.

 

 

Estaba viva cuando me escapé por la ventana entreabierta justo antes de vomitar lo que había desayunado.

Sus gritos me perseguirán hasta el fin de mis días… pero debo decir que desde ese preciso momento decidí que ser una mosca, no está tan mal.

 

Chau.

👉 [Cuento corto original de R.Trenado]

 

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